Prensa musical: entre la mediocridad y la marginación


La primera vez que me acreditaron como prensa para un evento andaba más alzado que una morra a la que subieron a pasear en un RZR; con mi pulserita en mano me sentía perteneciente a una familia privilegiada del 1%, paseando entre simples mortales y teniendo acceso a lugares que ellos ni siquiera podrían soñar ; dicho suceso ocurrió durante la edición 11 del extinto festival 212, siete años después toda la magia y empoderamiento que había sentido aquella vez han muerto.


Sean deportes,  conciertos, culturales o espectáculos faranduleros ya no tengo esa expresión de novato inocente que se sentía capaz de comerse al mundo, ahora me vez con un semblante de  resignación, y no es porque odie hacer esto, todo lo contrario, me apasiona, pero cuando vez la realidad del medio se vuelve frustrante, después de todo no se vive de la pasión y el mundo de la prensa no tiene tanto glamour como cree la gente que lo ve desde fuera. 


El año pasado "la banda rusa satánica/ortodoxa", mejor conocidos como Batushka se presentaban en el Foro Independencia y andaba esperanzado de poder incluir unas cuantas fotos de la banda en mi portafolio, pero no fue el caso, la gente de Chamuco me batearon épicamente a la verga con un "Necesitas venir con un medio grande para que te acreditemos". Mi lado sentimental acabó dolido y resentido: "pinches culeros, ojetes y mamones", mi lado racional los comprendía: "pues ya se la saben, ocupan ganancia y no se pueden dar el lujo de andar regalando pases...los verdaderos fans de la banda se acaban enterando con o sin notas de prensa". De estar yo a cargo de una promotora probablemente me comportaría similar, solo que en mi caso exigiría calidad en las publicaciones, antes que cantidad de estas o tamaño del medio.


México es un país conformista, donde se tolera en exceso la mediocridad, pero en ningún otro sitio me ha tocado ver tal nivel de adocenamiento como el que hay en el relacionado a los medios de comunicación, y más en específico los que están centrados en la música y la cultura pop. En el país hay muy buenos periodistas de música, de fotógrafos ni se diga, pero no existe un solo medio que realmente se pueda catalogar como "periodismo musical", todas las revistas físicas y páginas web que se proclaman como tal en realidad solo se limitan a hacerle el trabajo de relaciones públicas a las promotoras y disqueras. 


Hace tiempo leí una frase que decía que "Un periodista tiene el deber de incomodar al poder" (no recuerdo al autor, si alguien lo conoce favor de mencionarlo en los comentarios), estoy consciente de que la gente que estamos en la prensa musical nunca vamos a estar al nivel de alguien que desenmascaró una red de corrupción o de trata de personas, pero luego pensé, "Cierto, tal vez no lidiamos con políticos corruptos o criminales, pero, también tenemos nuestro propio poder al cual hacerle frente, en este caso serían las promotoras con sus prácticas desleales y fraudulentas, los revendedores, las plataformas que negrean a los artistas, los caimanes o los cantantes divas que tratan mal a sus fans", pero no es el caso.


Tan solo con los recientes escándalos del monopolio OCESA/Ticketmaster y su asociación con la mafia de los revendedores ¿Cuántos medios de prensa nacionales, de esos que se llaman a sí mismos "especializados en música" se vio que pronunciaran algo al respecto? Grandes o pequeños, subsidiados o independientes ninguno dijo nada, no podían darse el lujo de arriesgar sus pases de prensa ¿Qué promotora va seguir alimentando a la boca que los muerde?. 


Con cosas que no estaban bajo el control de las promotoras tampoco ha pasado nada ¿El tokín neonazi en Guadalajara? ¿Las plataformas de streaming que malbaratan a los artistas independientes? ¿El enfrentamiento entre los fans de Idles y Miley Cirus en el Corona? (Que fácilmente se podría equiparar como el emos vs punks de la generación Z) ¿La relación entre la crisis de los opioides provocada por las farmacéuticas y las repentinas muertes de artistas como Paul Gray, Prince o Lil Peep? Si algún medio se atrevió a publicar algo simplemente fue una replica de lo que ya todos sabíamos, pero nadie se tomó la molestia de investigar a fondo causas, consecuencias y contexto.


Si bien mi carrera tiene una relación indirecta con el periodismo yo no soy periodista como tal, y no pretendo ser reconocido como uno, soy comunicólogo y realizador audiovisual; cuando entré a la carrera consideré opciones para hacer currículum mientras estudiaba y según yo conseguir un buen trabajo apenas egresara (oh, la bendita inocencia), como en ese momento lo único que tenía en mi poder eran una réflex y una compu decidí hacer lo que la mayoría de los míos e iniciar de fotógrafo, opté por el camino difícil porque "obviamente no voy a hacer bodas y XV años wa, no me metí a estudiar para acabar en eso", por influencia de una amiga y un profesor terminé descubriendo la foto de conciertos y dije "esto me ma ma, vamos a darle aquí", primero de voluntario, luego de independiente y después con algunos medios pequeños, en su momento no le di importancia a hacerlo gratis, porque al igual que cualquier músico local con el oído endulzado por un caimán, me movía el "es mientras hago currículum y para que la gente me conozca", lo malo es que desde entonces las cosas no han cambiado nada e incluso han empeorado.


Hasta hace unos meses yo nunca había escrito nada y no tenía interés en hacerlo, yo era feliz con tomar fotos en los conciertos (puedes ver una pequeña parte de mi trabajo aquí), lo que pasara a mi alrededor antes, durante y después me daba igual mientras me dejaran usar mi cámara; fueron dos cosas, -una llevó a otra- las que terminaron influyendo en que decidiera tomar también el teclado: la primera fue por la presión de mis profesores en la universidad, solían joder todo el día entre regresarme mis trabajos para que los reescribiera o con frases tipo "si nadie más escribe lo que quieres leer, escríbelo tú", "nadie más va escribir lo que tu quieres contar", cómo les mentaba la madre dentro de mi cabeza en su momento; lo segundo fue que estaba harto de como a pesar de que consumía cientos de revistas y blogs de música, el 99% de sus reseñas y entrevistas no me motivaban a leerlas. 


Hasta hace poco era feliz con solo tomar fotos en los conciertos,
no tenía ningún interés en escribir, mucho menos en
hacer entrevistas. Dolphant, C3 Stage, agosto 2019.

Si ya leíste una previa o una reseña de tal concierto/festival o una entrevista que le hicieron a tal artista, ya las leíste todas: las previas siempre consisten en simplemente mencionar a los artistas que ya viste en el cártel a modo de lista de supermercado, las reseñas consisten en un recuento de las bandas vistas a modo de itinerario acompañadas de palabras rebuscadas y frases trilladas "sublime, magistral, excelso, eufórico...", un par de datos curiosos que están disponibles en cualquier lado y ya está; en el caso de las entrevistas, estoy seguro de que la mayoría de los artistas, desde lo más underground hasta lo más mainstream ya se han de saber de memoria las preguntas que les hacen "¿Quienes son sus influencias? ¿Cómo surgió el nombre? ¿Qué se siente ser mujer en una industria dominada por los hombres?..." preguntas que con una checada rápida en wikipedia o en la web de la banda se podían responder.


La causa de que la prensa musical decida mantenerse en una posición tan pusilánime y tan de hueva ante lo que sucede en la industria tiene una causa: la marginalidad del medio. Alejandro Castillo en su "Manual de Carroña" dice: "Los periodistas especializados en música regularmente trabajamos gratis. Guardamos un parecido patético con los músicos emergentes que, dada su condición, se presentan en directo a cambio de tres cervezas. Ambos guardamos condiciones de trabajo denigrantes. Prácticamente laboramos a cambio de nada. Tal como a los músicos les sucede, la mayoría de los obreros de las letras jamás despegan de ese nivel de miseria. La dinámica se vuelve cada vez más mezquina...Que prácticamente todos los músicos y periodistas reciban ese trato debido a su raquítica calidad profesional es otro tema; la cosa es que el negocio, a nivel fundamental, desde hace tiempo resulta injusto a todas las luces". Aunque Alejandro Castillo menciona solo a los periodistas, es el mismo caso para fotógrafos, community managers y prácticamente cualquiera que "trabaja" en el área de algún modo. 

El caso mas cínico son algunos sitios web que a pesar de estar monetizados deciden seguir teniendo a sus "colaboradores" "trabajando" de a gratis porque "les están ofreciendo un espacio".


Y es que seamos honestos, ¿Qué persona pondría su integridad física o hasta su vida en peligro infiltrándose a un evento con pandillas neonazis solo para escribir una crónica a cambio de nada? ¿Para que tomarse la molestia de escribir una buena reseña de un festival cuando lo único que recibes por ello es el café y las papitas que te ofrecen en la rueda de prensa y un boleto gratis para el evento? ¿Vale la pena arriesgarse a ser atacado por el fandom tóxico de un artista luego de una entrevista o crítica provocadora si lo único con lo que te van a pagar es con una copia física de su más reciente material? Las probabilidades de que tengamos un Lester Bangs hoy en día son bajas.


El hecho de no recibir ninguna compensación real ya es un obstáculo en sí mismo, un buen periodismo lleva trabajo de investigación y documentación, pero debido a que no se gana nada por esto a los reporteros y fotógrafos no nos queda más opción que tener "trabajos de verdad" con los cuales mantenernos, rebajando esto a un simple hobby, motivo por el cual uno no siempre se puede dar el lujo de acudir al lugar y momento de la acción. 


Es más fácil irse a la segura y limitarse a la adulación pura, adulación a la promotora, adulación al artista, adulación a los dueños del venue, adulación a los patrocinadores... Así por lo menos sigues conservando tus acreditaciones de prensa sin arriesgarte a ser vetado por hacer "comentarios indebidos", ¿Cuántas veces no me han pedido que modere mi vocabulario o evite hacer ciertos comentarios hacia cierta gente, para  "no meternos en problemas"?, incluso si no es realmente algo malo lo que digo, hay veces que es algo tan simple como contar con lujo de detalle lo que pasó en el momento o citar un comentario hecho por el mismo público "Quita eso, nos vamos a quemar...no nos van a volver a acreditar si lo leen", luego se preguntan porque los organizadores carecen tanto de autocrítica y siempre se salen con la suya, culerada tras culerada.


Y eso por no mencionar la necesidad tan patética de protagonismo que tiene tanta gente del medio, porque si algo caracteriza a los reporteros en las ruedas de prensa es esa gimnasia mental que se avientan para hacer que la más reciente gira de Vetusta Morla o el nuevo sencillo de Porter de algún modo se termine tratando sobre ellos: "Muchas gracias por venir a México, aprovecho para recordar como el Guille me saludó cuando iba saliendo del baño la primera vez que los Vetusta nos visitaron, a dónde quiero llegar con esto es de ¿si se acuerdan de aquel día?", "Me alegra mucho que Porter sigan sacando música, una vez cuando aún seguían tocando en bares, hace más de 15 años, le invité una cerveza al Bacter y hasta me agregó en MySpace, entonces mi pregunta es ¿Porqué después cuando te quise agregar en facebook ya no me aceptaste la solicitud?" Puede sonar ridículo, pero si tienes oportunidad de ir a una rueda de prensa puedes comprobarlo por ti mismo, verás que no exagero, e incluso me quedo corto con los ejemplos.


Rueda de prensaVetusta Morla, gira "Cable A Tierra",
Nadim Bar, Guadalajara, México, mayo 2022.

El periodismo (en todas sus ramas, no solamente el musical) es un oficio que al igual que otros como el modelaje o la fotografía se han devaluado con la revolución digital, tan solo en mi pueblo hay cómo ocho páginas diferentes que se venden a sí mismos como "canales informativos", no son más que pendejos con un celular y acceso a internet haciendo chismes de lavadero y generando polémica barata, desgraciadamente a la gente le basta con eso, los tienen donde quieren.


En los medios de entretenimiento tenemos a todas esas páginas que se venden como "solo rock" o "alta cultura", pero prefieren hablar de los outfits de Bad Bunny y Angela Aguilar, de la sirenita de Halle Bailey, de Tenoch Huerta o de la "generación de cristal" y la "inclusión forzada"; porque saben que hablar de esos temas les genera interacción fácil y rápida, así sea puros "me divierte" y puros comentarios pendejeandolos o mentadas de madre, hablando de eso pueden tener hasta 100 mil interacciones en cuestión de minutos, caso contrario a si hablan del "rock", "la música independiente" o "la alta cultura" que dicen promover, con lo que a lo mucho generarían apenas unas míseras seis interacciones, dos de ellas hechas por quienes administran la página desde sus cuentas personales, vamos que la gente son el perro bravo y estos medios el niño castroso que les patea la puerta. 


En estos años he conocido a algunos veteranos del medio que les tocó presenciar el auge y caída del oficio; según me cuentan, en antaño, a mitad de los 90's,  que Sonic Youth sacará nuevo disco era sinónimo de ir a New York todo pagado a cubrir la rueda de prensa, asistir al after party de la presentación y obviamente cobrar por hacer eso, en la actualidad es imposible soñar con algo así. Hoy dependiendo del medio con el que colabores por evento es la suerte que te toca, varía entre una mísera paga "simbólica" que apenas te alcanza para sobrevivir por un día, a conformarte con que te cubran los viáticos (y de hecho descubrí que soy de los pocos que cuenta con ese "privilegio"), a que simplemente puedas entrar gratis al evento, esto último es el más común y abarca mas del 70% de las ocasiones. La poca gente que vive chingón de esto es quien trabaja directamente para una promotora, disquera o artista de renombre, en un medio tan competido y a la vez tan acaparado esto representa menos del 1%. 


A mitad de los 2000 coincidieron dos cosas: el nacimiento de los blogs y revistas digitales y al mismo tiempo el nacimiento de salas de conciertos al por mayor, acreditarse como prensa se volvió más accesible, aunque se seguía conservando algo de calidad. Es cierto que cuando las revistas eran impresas era mucho más fácil buscar un modo hacer que generaran ganancia, ya fuera por patrocinios o por la venta de los números, pero la inversión era mucho mayor a la hora de empezar y no cualquiera podía; muchas de las revistas digitales que se fundaron durante las dos primeras décadas del nuevo milenio eran hechas por y para fans, en su mayoría gente que se encontraba en sus veintitantos o en sus treintas, ya contaban con una fuente de ingresos fijos por lo cual ellos si que habían visto esto como hobby desde un inicio, son gente que hasta la fecha no siguen teniendo problema con usar sus medios como una simple forma de tener boletos gratis, no como algo de lo que se pueda vivir.


El fin de la pandemia y "la nueva normalidad" es lo que aparentemente le ha dado el tiro de gracia a este rubro, apenas volvieron los conciertos nos han marginado a un nuevo nivel, desde negarnos el acceso al pit a los fotógrafos, hasta darle prioridad a los influencers sobre los trabajadores serios del medio y los mismos medios que prefieren andar de buena gente regalando las acreditaciones de prensa a la prima o al novio, para que puedan presumir su story de instagram, parados junto al escenario durante tres canciones, no importa si después no generan nada de contenido, porque al fin y al cabo a nadie le importa. 


Con la inmediatez a las que nos tienen acostumbrados las redes sociales y el streaming se debe poner en múltiples ocasiones la velocidad de publicación sobre la calidad del contenido, las promotoras más grandes suelen exigir la reseña apenas con una tolerancia máxima de 24 horas después del evento, no siempre te puedes tomar el tiempo de escribir algo trascendental, parece que ignoran que las reseñas deben de interesarle a gente que no asistió o que tal vez ni siquiera conocía al artista, para llamar su atención es necesario escribir algo más allá del setlist y el "una noche magistral". Cuando puedes escuchar un nuevo álbum sin la necesidad de tener que comprar el CD las críticas de terceros parecen salir sobrando y cuando cualquiera puede tomar vídeos del concierto, así estén todos pixelados y con el sonido saturado no hace falta esperar a un after movie. Hay fotógrafos que hoy en día simplemente ya no tienen interés en meterle creatividad al revelado y edición de sus fotos porque prefieren subirlas al momento antes de que alguien les robe la "primicia", si dejas pasar varios días es posible que esas fotos ya no le interesen a nadie, ni a la misma banda, que para entonces ya tiene fotos nuevas de sobra, tanto de los fotógrafos madrugadores en el mismo evento o en paradas posteriores.


El mayor reto que enfrenta la prensa musical en este mismo momento es el buscar la manera de seguir creando galerías de fotos y textos llamativos que logren retener la atención de la generación tiktok. Yo no me cierro a las nuevas tecnologías, en esta industria eso es un lujo que no te puedes dar, pero es cierto que con una generación que esta acostumbrada a tener todo al momento es complicado poder hacer contenido rápido sin que este pierda calidad.


Que tanto público, como artistas, disqueras y promotoras nos consideren que estamos de sobra es una cosa, ¿Pero qué pasa cuando ni los propios medios de prensa se toman en serio a sí mismos? En lugar de exigirse más para volver a tomar el lugar de prestigio que tuvieron alguna vez cada día deciden devaluarse más, y si quienes ya estamos dentro exigiéramos recibir un trato justo lo único que recibiríamos a cambio es un "pues llegale a la verga", si no les importa hacer contenido de baja calidad, obviamente no les va importar que se vaya quien se tenga que ir, saben que pueden ir afuera de cualquier preparatoria a buscar morrillos ingenuos que estarán encantados de poner de su propio dinero a cambio de "entrar gratis al Corona", "Las promotoras nos van a seguir acreditando, aunque nadie nos lea, y si nadie nos lee, ¿Para que tomarse la molestia de escribir algo de calidad?", es un círculo vicioso que lleva a ningún lado.


Los eventos de OCESA/Ticketmaster y de Live Talent
y sus mil razones sociales es dónde más nos obligan 
a moderarnos y endulzar las reseñas. Slipknot, Calle 2, 2022.

Si alguna vez te habías preguntado porque la mayoría de las "revistas musicales" virtuales solo dan señales de vida cuando hay un festival o un artista mediático visita el país y el resto del tiempo parecen estar muertas esta es la razón y es por esto mismo que jamás ves que ningún medio ventile lo malo que sucede dentro de los eventos, incluso los más piteros, esos dónde los asistentes reportan estafas y los staff malos tratos siempre terminan minimizados, con "el espectáculo electrizante que nos ofrecieron las 25 bandas sobre el escenario". 

La gente de la industria de los medios se quejan de la marginación que se vive pero no hacen nada por cambiarlo, si bien no tienen la culpa completa si tienen una buena parte de esta, mientras sigan estando felices entregando su tiempo, trabajo, energía y hasta dinero a cambio de sus pases de prensa o sintiéndose soñados por su foto parados junto a un músico que horas después ni siquiera se va acordar de ellos esto va seguir igual ¿Yo mismo estaré siendo complice de la marginación al seguir aceptando estos "trabajos"? ¿Seré complice con mi tibieza y solo limitarme a lamentarme? ¿Realmente es posible cambiar esto o ya solo queda resignarse? ¿Por dónde empezar? ¿La prensa musical sobrevivirá a otra evolución más de los medios de comunicación y redes sociales?


Considero que este oficio sigue siendo importante hoy más que nunca y creo que una buena forma de empezar a hacer un cambio es dejar de solapar todo lo que se vive dentro y contar la realidad del medio, aprovecharé este espacio dónde no le tengo que rendir cuentas a nadie para eso, si bien no es el  primer blog que hago ni tampoco pienso dedicarlo a un tema en específico, si es el primero que pienso utilizar como un espacio 100% personal, aprovecharé este espacio para compartir anécdotas, opiniones, observaciones y demás vivencias en las distintas áreas en las que me desenvuelvo, con esta entrada les doy la bienvenida.


(Todas las fotos utilizadas en el blog son de mi autoría)

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