Prensa musical: entre la mediocridad y la marginación
La primera vez que me acreditaron como prensa para un evento andaba más alzado que una morra a la que subieron a pasear en un RZR; con mi pulserita en mano me sentía perteneciente a una familia privilegiada del 1%, paseando entre simples mortales y teniendo acceso a lugares que ellos ni siquiera podrían soñar ; dicho suceso ocurrió durante la edición 11 del extinto festival 212, siete años después toda la magia y empoderamiento que había sentido aquella vez han muerto. Sean deportes, conciertos, culturales o espectáculos faranduleros ya no tengo esa expresión de novato inocente que se sentía capaz de comerse al mundo, ahora me vez con un semblante de resignación, y no es porque odie hacer esto, todo lo contrario, me apasiona, pero cuando vez la realidad del medio se vuelve frustrante, después de todo no se vive de la pasión y el mundo de la prensa no tiene tanto glamour como cree la gente que lo ve desde fuera. El año pasado "la banda rusa satánica/ortodoxa", mejo...