La misma de todos los años

 


Todos en algún momento llegamos a defender a OCESA, jurando que nunca llegarían a caer tan bajo como LiveTalent; sin embargo los últimos años nos han venido dando un golpe de realidad y hacernos saber que ninguna promotora está exenta de errores y prácticas cuestionables.

El pasado fin de semana, durante los días 20 y 21 del presente mes tuvimos una edición más del Corona Capital Guadalajara, un festival que por primera vez tenía propuesta smás llamativas en las letras pequeñas que en los headliners, y que si bien trajo cosas buenas en su mayoría, también algunas que no lo fueron tanto.

La falta de accesibilidad a la Arena VFG es algo de lo que me he venido quejando desde siempre, a pesar de junto con su valle ser el mejor recinto que hay en la ciudad de Guadalajara, poder llegar hasta ahí es una auténtica pesadilla, ya sea por la lejanía, por encontrarse en una zona de tráfico pesado o porque no existe una sola ruta de transporte público que te permita llegar hasta el sitio; Alfarito te estas tardando con el "Macro Aeropuerto", aunque si OCESA finalmente decidieron que ya nunca volverán a hacer festivales en el Akron nunca más y van a quedarse en la VFG, deberían también ellos tomar la iniciativa de hacer algo al respecto y no esperar a que el estado se mueva, a final de cuentas a ellos también los perjudica. 

Día 1:

Con el paso del tiempo uno va "Agarrando callo" en esto de los festivales y se da cuenta de que no vale la pena "llegar a barrer", si vas a tener que estar parado en el sol y la lluvia de todas formas, esperando a que hora deciden llegar a darte las pulseras o que realmente salga el artista en el horario programado y no hasta casi una hora después. 

Esa mentalidad jugó en mi contra por primera vez en esta edición del festival, que terminó  conmigo, teniendo que hacer más de dos horas de camino en uber, con una respectiva tarifa dinámica. A eso hay que sumarle la descoordinación que hay entre el personal del festival, que los tienes enviándote de un lado a otro, tratando de adivinar en dónde se acredita uno, para que al final resulte que todo el tiempo estuvieron junto a la entrada principal, pero nadie fue capaz de decírtelo. 

Toda la odisea me hizo arribar al festival completamente fastidiado y estresado, ya me había perdido a Hermanos Gutiérrez y a Sugar Ray, dos de las bandas que ansiaba ver el día 1 y venía entrando ya cuando el set de Bastille, otra de las bandas que quería ver, estaba empezando.

La restricción del acceso a pit es otra de las cosas que me temía, pues ya tienen tiempo segregando a fotógrafos entre "con chaleco" y "sin chaleco"; efectivamente fue algo que terminó ocurriendo; con tal de seguir ninguneando el oficio tal vez es cuestión de tiempo para que se inventen una nueva y nos dividan en "sin chaleco", "con chaleco sin rayas", "con chaleco rayado", o vete a saber tú.

Afortunadamente esta vez no me tomaron por sorpresa, venía estrenando un 420 - 800 que traía preparado por si sucedía tal cosa. Un lente que terminé sobrestimando y que use poco porque al final el clásico 75 - 300 me sacó del apuro.  Y es que si bien traje un lente de zoom potente para prevenir el acceso denegado al pit, nunca prevení cosas cómo que no contaba con función autofocus - algo primordial en un ambiente dónde los artistas no se quedan quietos ni un segundo y más cuando tienes una cámara gama baja que es poco práctica en situaciones de poca luz - un lente que pesa más que la cámara misma y con un pulso de maraquero le resta aún más practicidad y por muy largo alcancé que tenga el lente no es a prueba de gorras, celulares y manos en el aire. 

Una cámara es como un auto, no importa cuanto lo tuneas, siempre necesita complementos nuevos, tal vez si invertí tanto en un lente de una vez debí haber invertido en un banco plegable y un monopié, ya será para el próximo festival.

Dejando cuestiones de cámaras y traslados a un lado; la presentación de Bastille, a pesar de breve dejó satisfecho al público, demostrando porque son mucho más que un simple one hit wonder de los 2010's; la pasión y el carisma de Dan Smith se notan desde el primer segundo que aparece en escena, así como el compromiso del resto de los miembros, la mayoría del público estábamos en preparatoria o secundaria cuando Pompeii, su canción más conocida pegaba en la radio, ese fue el tema con el que cerraron y podía notarse la nostalgia en la mirada de más de alguna Anasofi que no superó su adolescencia. Las luces y visuales de las pantallas son otro complemento más del encanto de la banda, algo que desgraciadamente no pudo lucir al 100 por la hora en que los programaron, pero pues no se puede tener todo en la vida.

Tras ver lo sucedido con Bastille supe que no me iba a poder dar el lujo de andarme moviendo de un escenario a otro, como era mi idea original, si o si me iba tener que quedar en un escenario el resto de la faena, por lo que no quedó más opción que esperar ahí hasta que saliera My Morning Jacket.

Los kentuckianos fue una de las bandas que escuché por primera vez durante las vísperas del festival, precisamente con motivo de conocer mejor el line-up del festival y no llegar completamente en blanco (eran pocos los artistas del cartel que me interesaban, en comparación con años anteriores). Para mi mala suerte, de las pocas letras de la banda que aprendí, ni una sola fue interpretada, tal vez les debí de haber dedicado más tiempo. 

Un set bastante apagado y en completa oscuridad, tenía más expectativas de la banda, con eso de la psicodelia y el southern, como mínimo esperaba unos buenos visualizers, aparentemente la noche previa en el guanamor si fue así, puede que las pantallas apagadas le ahorran costos a los organizadores. 

Con My Morning Jacket la multitud aún permitía respirar, la verdadera pesadilla llegó con sus sucesores, Imagine Dragons, probablemente la banda más esperada del primer día. Ya mencioné antes que no iba poder estarme alternando en escenarios y ese fue el caso, Chainsmokers se preparaban para salir en el escenario KIA pero una rápida vuelta a mis espaldas me hizo darme cuenta que si salía no habría forma de volver, con My Morning Jacket había sido una cosa, pero con Imagine Dragons...faltaba más de una hora para que salieran y la multitud ya estaba tan comprimida que moverse y respirar era casi imposible.

Esa misma mañana mi hermana me decía que a partir de los 30 iba comenzar a engentarme en los conciertos, la verdad es que yo desde los 18 que fui a mi primer concierto ya me engento, pero pues elegí ser fotógrafo de tal nicho, y he tenido que aprender a tolerar las multitudes.

El tiempo transcurría lento, ya ni siquiera los vendedores de cerveza pasaban con lo apretado del sitio, cuando a una chica se le ocurrió ponerse a jugar el "preguntados", sin haberlo pensado llegó un mirón, dos, tres... me acabé uniendo yo y luego poco a poco se fueron congregando más a darle respuestas a la chica; hizo falta que su novio comenzara a gritar las preguntas porque todos deseábamos participar, sin darnos cuenta poco a poco recuperamos la cordura en ese tumulto de sudor y codazos, hasta que finalmente decidió guardar el celular, cuando faltaban diez minutos para que apareciera la banda, según su palabras "hay que irse mentalizando".

Dan Reynolds y compañía nunca han sido una banda de mi agrado, pero pues tampoco soy hater de ellos, y si es cierto que entre mis ex compañeros básicos de la prepa y mis amigos jugadores de lol influyeron juntos para que haya decidido mantener mi distancia de la agrupación, igual no perdía nada con darles una oportunidad "Nomás tocan Demons y nos vamos a la verga, que a final de cuentas por quien vinimos nosotros es Bloc Party". 

En contraste con lo dicho arriba, no esperaba que fueran una banda de la que conociera tantas canciones, canción que cantaban, canción que me sabía la letra, ya fuera una parte o el tema completo, hasta yo mismo me sorprendí de eso, es cierto que llevo escuchándolos en la radio y en el gimnasio mínimo una vez por día durante años, pero no creí que a ese nivel.

Para la quinta canción Dan Reynolds preguntó quienes de los presentes estaban en su primer concierto, para posteriormente invitar a un niño a subir al escenario. La fan afortunada fue una chica de 15 años, quien tuvo la oportunidad de interpretar Thunder junto al grupo. 

Believer, Follow You, Whatever It Takes, un pésimo cover de "Cielito Lindo" entre otras canciones fueron saliendo, finalmente pasadas las 23:30 horas interpretaron "Demons", la señal para comenzar a irme. Esa canción no hubiera significado nada para mí unos meses atrás, de no ser porque dicho tema inauguró mi última fiesta en Guadalajara el diciembre pasado, antes de tener que volver a mi rancho bicicletero con la cola entre las patas, solo por eso y nada más adoptó significado para mi, y por eso es que me urgía tanto escucharla en vivo.

Al final me quedé una canción más, "On The Top Of The World", sin embargo ya no podía seguir perdiendo tiempo si quería salir de ahí antes de que Bloc Party apareciera en escena. 

Bloc Party es la única razón por la que había decidido ir al Corona, una agrupación realmente infravalorada y de lo mejorcito de la generación indie. Mientras me iba abriendo a codazos entre los fans de ID solo pensaba "estos weyes (Bloc Party) eran letras chicas del cártel, ¿Porqué los programaron hasta la media noche? y luego a la misma hora que M83, me lleva la chingada", un par de caras conocidas aparecieron entre el tumulto mientras iba hacia afuera, probablemente toparme a tanta gente conocida durante los dos días fue de lo mejor que me pasó en el festival, me hizo sentir que ya no era el mismo novato solitario de 2016, cuando había llegado a la ciudad y me movía a ciegas entre la gente.

Salí justo a tiempo, el crew de los británicos ya estaba en escenario seteando, y había una pequeña multitud, que a diferencia de con los Dragons si dejaban respirar, "tal vez no fue tan mala idea que los programaran a esta hora después de todo".

"Alpha Games", el álbum más reciente de la banda dominó gran parte del set, para la mala suerte de quienes esperábamos un poco mas de Silent Alarm, destacando solo "Helicopter" y "Banquet", "¿Dónde dejaron "Like Eating Glass"? ¿Dónde dejaron "Positive Tension"?.

Un set bastante corto para desilusión de los fans, y es que si Bloc Party tocaban a la misma hora que Imagine Dragons y M83 es obvio que quienes estaban ahí eran verdaderos fans de la banda.

Bloc Party, la única razón por la que decidí ir al
festival, lástima que tocaron tan poco.

Ahora solo era cuestión de esperar en "las letras" para toparme con quien tendría "rait" de vuelta, "Vamos a tomarnos una chela para hacer tiempo", en todo el día solo había comprado un refresco, así que al tanteo sabía más o menos lo que tenía en mi pulsera, sin embargo aproveché para preguntarle al vendedor cuanto quedaba en mi pulsera:

- 320, dijo el vendedor 

-Ah cabrón, ¿pues cuánto cuestan los refrescos?, fue mi respuesta

- 50, pero ya no tengo, desde aquí ya sospechaba que algo andaba mal y el tipo fingía no saber

- Tenía más de 500, ¿cómo que ya solo me quedan 190? (tomando en cuenta el refresco y la primer cerveza que apenas llevaba)

- A lo mejor compraste algo más

A partir de ahí me di cuenta de que esa gente lo único que tienen de pendejos es la cara, y si no estás atento corres el riesgo de ser víctima de sus tranzas, un punto a favor para el efectivo.

Esto desato un regreso a casa agridulce.

Día 2:

El segundo día  no pensaba cometer el mismo error del día anterior, salí puntual, en lugar de comer antes gastaría un poco más en el festival y setearía en el camino para ya no perder tiempo montando la cámara a medio concierto.

Resulta que si llegué puntual, entre al festival cuando todavía no empezaba, aproveché para ir a la zona cashless, no pensaba dejar que el wey de las cervezas se saliera con la suya. Me formé, le metí varo a la pulsera y finalmente reclamé.

Después de varios "no sé" llamaron a una tipa que parecía ser la encargada de la carpa, tras explicarle el pedo, su respuesta me venía desilusionando poco a poco.

"Para reclamar es todo un proceso", "Necesitamos que nos señales exactamente quien fue el vendedor que te cobró doble", "Tenemos que revisar tu historial".

"Me lleva la verga", "Seguro entre casi cien mil personas y tanto orco con cara de Tizoc vendiendo cheves ahorita voy a encontrar al wey que me estafó", "Probablemente pierda más tiempo haciendo el proceso que lo que valen los $130 que me quitó", un amargo "gracias" fue lo último que escucharon de mi antes de alejarme.

No importa lo que haga uno, este festival cada año se las ingenia para quedarse con dinero tuyo por la "vía legal", si no es con "no puedes cobrar reembolso cashless si es menos de cierta cantidad", es con sus vendedores tranzas que te cobran doble; después de dejar morir el tema por la paz me fui acercando al escenario "Agua Rifada", Royal & The Serpent , una de las pocas bandas del día dos que me interesaba ya estaba a tan solo unos minutos de salir.

Una pequeña multitud ya se encontraba congregada, preparando para recibir a la oriunda de New Jersey, que visitaba tierras mexicanas por primera vez. Durante los primeros temas hubo algunas fallas en el audio que no permitieron disfrutar cómo se debía, pero conforme fue avanzando el set se solucionó la cosa.

Algunos chistes de mal gusto respecto al físico de la cantante y su performance hicieron acto de presencia, pero afortunadamente no llegó a mayores, y dichos "chistes" terminaron opacados por el apoyo de sus fans. La presentación cerró con "Astroturf", canción que estrenó vídeo unos días después y forma parte de su más reciente álbum "Rat Trap".

Royal & The Serpent, de las pocas cosas que
llamaban mi atención en el día 2.

Ahora quedaba hacer tiempo, ya no tenía interés en ninguna otra banda hasta las 18:30, cuando apareciera Idles; tal vez era el momento indicado para ir a comer. La oferta gastronómica dejaba mucho que desear y no había nada que valiera la pena "Este año ni siquiera trajeron alitas aunque sea".

En la desesperación de no saber que pedir me topé con una doña vendiendo pizzas, GRAN ERROR, terminé pagando 100 pesos por una pizza de microondas, que aparte estaba fría, estaba decidido a buscar otra cosa más para comer cuando ví que en el escenario agua rifada nuevamente comenzaba a haber movimiento, decidí ir a ver.

Mother Mother, era la banda que se estaba preparando para salir, terminaron siendo mi descubrimiento del festival, no había tenido oportunidad de escucharlos pero me dejaron con ganas de más. Siempre he dicho que parte del encanto de los festivales es terminar descubriendo artistas nuevos, pero en ese momento me cayó el 20 de que en esta edición del festival no me había tomado la molestia de descubrir un solo artista nuevo por estar tan aferrado a seguir mi "ruta crítica". 

Mother Mother, mi descubrimiento del festival.

Sin darme cuenta las horas habían transcurrido rápido y tocaba cambiarse de escenario si quería agarrar buen lugar desde antes que saliera Idles. Pussy Riot supuestamente salían a las 17:00, pero su set se aplazó media hora con el montaje. Las morritas aesthetic tenían invadida la zona, posando con toda clase de outfits "mirame ahuevo" frente a las cámaras y con el escenario de fondo. A las 17:30 oficialmente aparecieron en escena, un baterista con pasamontañas y top de masoquismo le dio la entrada al resto de la banda; en ese momento no pude evitar asociarlas con Descartes A Kant, cuyos músicos de sesión visten bastante similar.

De las Pussy Riot llegué a escuchar infinidad de cosas en su momento, que estuvieron en una cárcel rusa, que en sus canciones le tiran a Putin y la iglesia ortodoxa, y montón de cosas mas. La verdad es que desde 2019 con Ryhe en el mismo festival no había sentido tanta hueva de un concierto. Aparentemente solo es una de esas bandas que viven de la polémica barata.

Nadezhda Tolokónnikova no tiene ninguna gracia más allá de hipersexualizarse y las tipas que la acompañan de fondo solo hacen un performance aburrido y confuso. Independientemente de cuestiones ideológicas, el acompañamiento de algunos colectivos mexicanos solo volvió más aburrido el acto, y es que seamos honestos por muy punk que sea una banda, nadie va a un festival cómo el Corona Capital a escuchar discursos ideológicos o a que lo regañen por ser hombre, muchos es estos precisamente se alejaron apenas empezaron a hablar.

En algún momento la integrante del colectivo que estaba hablando respecto a los desaparecidos, el zapatismo y la violencia contra las mujeres se molesto de que los escenarios alternos tuvieran música, clara muestra de la urgencia de protagonismo de esta gente, que pensaban que otros músicos iban interrumpir su acto solo por su choro político, y eso por no decir que su discurso pecaba de tibio, cada crítica a la administración actual venía acompañada con menciones a las administraciones anteriores, en un intento desesperado por no echarse a algún fanático encima y pudiera decir "ven, le tiro a todos".

Perdieron tanto tiempo con su discurso, acompañado del retraso del seteo, que para cuando buscaban terminar el acto les terminaron cortando el sonido de golpe, lo que desató la molestia de Nadezha que se despidió del escenario parándole el dedo medio al productor y estrellando el micrófono con violencia en el suelo. Los clásicos gritos de "Culeeeeeeroooosss" de fondo por parte del público también hicieron acto de presencia.

Idles salieron a escena casi de inmediato, el público era prácticamente el mismo que estuvo con las Riot, un acierto si nos remontamos a lo que sucedió en el corona chilango cuando mezclaron artistas tan diferentes. El apoyo al equipo local en liguilla: Chivas, hizo acto de presencia con el bajista Adam Devonshire portando la playera del equipo, un acierto desde la visión de algunos aficionados en el público.

El slam y el moshpit hicieron acto de presencia con canciones como "Mother" o "Danny Nedelko", parte de la asistencia que esperaban actos posteriores y no conocían la banda también quedaron sorprendidos con la energía desprendida, en cuestión de minutos varios de ellos se unieron al crowd surfing, aún sin saber de su existencia hasta ese mismo instante. Esta fue también la primera vez que me tocó ver un slam de puras morras, en tantos años yendo a conciertos nunca me había tocado ver uno.

Slam y crowd surfing durante la presentación de Idles.

Terminado Idles ya me daba igual el resto del festival, ya había visto la mayoría de lo que me interesaba ver, de cualquier modo me moví de escenario una vez más a ver que me encontraba. Pixies ya estaban congregando gente en el otro escenario.

Pese a mis intentos desesperados no logra ganar buen lugar y tuve que conformarme con quedare junto a la consola de audio, así que tuve que descartar hacerme con algunas fotos de ellos; de vez en cuando se siente bien bajar la cámara y simplemente disfrutar del concierto cómo alguien más del público.

Sé que los Pixies son una banda de culto, pero honestamente nunca he sido seguidor de ellos, más allá de "la canción de fight club" no conozco prácticamente nada de su discografía, muy posser de mi parte, puede ser, pero para que engañarse.

Cómo era de esperarse no fue hasta el final del set de la banda cuando finalmente pude ubicar algunas de sus canciones, "Debaser", "Here Comes Your Man" y "Wheres Is My Mind" (la de fight club), se nota que mucha gente estaba esperando que tocaran estos temas para grabarlos y comenzar a irse cuando aún no terminaban.

La ventaja es que poco a poco pude ir ganando terreno más adelante gracias a eso, la gente comenzaba a moverse ver a Foals mientras los fans de Interpol iban acaparando las primeras filas, faltaba más de uan hora así que era buen momento para "Agarrar asiento" en el suelo antes de que fuera imposible moverse. Una vez más toparme con gente conocida me ayudó a que el tiempo transcurriera más rápido.

Interpol probablemente es de esas bandas que ya pagan predial de tanto tiempo que pasan en México, incluso Paul Banks habla mejor español que muchos connacionales. Pero no me quejo, suerte y envidia por sus fans, ya quisiera yo que Slipknot vinieran así de seguido al país.

Cómo era de esperarse la banda tocó todas sus canciones más conocidas: "Evil", "C'mere", etc, con excepción de "All The Rage Back Home", canción que si era esperada por varios fans. Otra banda más que me sorprendió por la modestia de su set, con una alternancia entre luces rojas y azules, sin visuales, al final ganar buen lugar no me sirvió de mucho, pues ni así fui capaz de tomar buenas fotos.

Acabada la presentación de la banda sorprendentemente todo el mundo comenzó a abandonar el recinto, a pesar de que la Viva Tent y el KIA Stage aún tenían actos presentes, aquí se sabe por quienes iba todo el mundo.

La música y el ambiente ayudaron a superar la experiencia amarga vivida con los vendedores ratas, la mala comida y mis quejas "De cajón" que nunca faltan en los recientes eventos de OCESA, ahora solo queda bajar las expectativas para la edición 2024 a ver si se recupera un poco de "la magia" de las ediciones anteriores y tener una experiencia menos agridulce.

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